Pues sí. Más regalos para el dictador. El líder de Libia, antes apodado “la bestia negra” resulta ser ahora uno de los mejores aliados de España. En la primera visita oficial de Muammar Gadafi a España, el Gobierno no ha reparado en colmarle de regalos y agasajos. El polémico líder, que hasta hace poco era repudiado por su vinculación con el terrorismo internacional, ha sido recibido en nuestro país con todo tipo de honores.
Ayer tuvo una recepción en El Pardo, donde fue recibido con 21 salvas de honor, luego se entrevistó con ZP en la Moncloa y en estos momentos se encuentra disfrutando de un estupendo almuerzo en el Palacio Real del que, seguro, saldrá bien satisfecho.
Es cierto que, en los últimos años, Libia ha dado pasos hacia otra dirección: se deshizo de sus armas de destrucción masiva, renunció a tener armas nucleares y al terrorismo, y toleró ponerse bajo supervisión de los organismos internacionales. Todo esto, dicho sea de paso, no es un mérito del señor Gadafi, si no que es algo NORMAL.
Ayer Gadafi y ZP suscribieron una declaración política y un acuerdo económico que abre la puerta a contratos por valor de 12.000 millones de euros. Parece ser que el excéntrico líder, con su capa beduina, su séquito de más de 300 personas, sus famosas 30 amazonas vírgenes que lo protegen, su jaima, y sus cuatro aviones privados, está contentísimo con el trato que está recibiendo en nuestro país. ¿No es demasiado agasajo para el antiguo padrino del terrorismo internacional (incluida ETA)?
